LA FUERZA SOCIAL
Ing. Fernando Padilla Farfán
Cuando en Morelos gobernaba el priista Jorge
Carrillo Olea, en medio de fuertes problemas de seguridad, y sumido en la
depresión que le provocó la muerte de cercano familiar; un grupo de detentadores
de la opulencia, pretendieron impulsar un proyecto de un campo de golf de clase
mundial, que incluía aposentos para dormir o descansar, restaurantes y amplias
terrazas, con ese sello que los ricos de primera clase imponen a su desenfrenados
caprichos, para que las comodidades enmarcadas con discreción, los hagan
sentirse como en su casa.
El proyecto se realizaría dentro del municipio
de Cuautla, en medio de esas exuberantes y bien cuidadas bellezas naturales que
han dado fama a Morelos y a su Capital Cuernavaca.
Pero esos mismos lugares que en algún momento
escogieron los reyes aztecas y luego los conquistadores, como terrenos de
descanso y recreación, nada mas por que cualquier época era primavera, y por
que podían mojar sus cuerpos en abundantes aguas y caminar en medio de exóticas
flores y plantas en ningún otro lado vistas; ahora tendrían paredes, techos,
cristales y mucho cemento. Y los pastos serían pintados con el mismo verde pero
sin la vegetación de los milenarios árboles. Y, era de esperarse, prohibida la
entrada a los clasemedieros de Morelos y
a los que regularmente disfrutan ese improrrogable regalo de la naturaleza.
Para entenderlo claramente, nadie podría intentar
entrar si no hubiera peseido Jet privado y suficiente lana para codearse con lo
más granado del mundo del dinero, y estar dispuesto a gastarse una buena lana
para portar los diseños de Dolce & Gabbana, Gucci o Bugatti; y por que no,
entre hoyo y hoyo presumir del lugar que ocupan en la relación de clientes del relojero francés François Paul Journe, cuyos relojes llegan a costar
hasta 700 mil Dólares.
Pues este sueño que hubiera encarado la
realidad de millones de mexicanos; fue convertido en pesadilla por un grupo de
señoras que se organizaron y formaron un grupo de oposición a ese mega proyecto
que hubiera modificado el entorno natural de aquel paradisíaco lugar.
Después de manifestaciones, marchas y
plantones, lograron su propósito: No se construiría nada que no fuera aprobado
por los habitantes del lugar, a pesar de los descaminados comentarios de destacadas
figuras de noticieros de radio y televisión, que por su marcado interés, parecía
que contaba con alguna promesa de acceso de cortesía.
El grupo de mujeres opositoras al mencionado
proyecto (también había varones, pero eran los menos), ya habían conseguido su
propósito pero tenían inercia y fuerza y podrían aprovecharlas para ajustarle
cuentas a la autoridad estatal, que se mostraba marginal en asuntos de interés
social.
Y así, con el apoyo de otras organizaciones y
el entusiasmo del resto de la sociedad civil, lucharon denodadamente para
consolidar la caída del gobernador Carrillo Olea, dos años antes de concluir su
gestión, por la crisis en el rubro de la seguridad pública y la desanudada
corrupción de algunos de sus colaboradores.
Era la primera vez que la sociedad civil, al
margen de los partidos, se unía en un gran frente común para defender su
patrimonio y sus intereses.
El movimiento aún organizado, impulsó a Sergio
Estrada Cajigal como candidato a la gubernatura, y lo hizo ganar por el PAN,
castigando al PRI que ininterrumpidamente había gobernado a Morelos durante los
años de su existencia. Quién sabe qué fue lo que pasó, pero después de esta
etapa el movimiento dejó de existir, perdiendo la oportunidad de pasar a la
historia del país, como el ejemplo de lo que es capaz de hacer la sociedad
cuando se organiza.
La siguiente ocasión que la sociedad hace común
su deseo de castigar al partido en el poder, nada más que ahora en las urnas y
a nivel nacional, fue en el 2000, cuando decidieron apoyar con votos la
candidatura de Vicente Fox Quezada. Claro, más tardó en tomar posesión que la
gente en darse cuenta que era una figura de vidrioso barro con apariencia de metal
bruñido y de elevado coste.
La gente ya aprendió a utilizar a los partidos
para castigar a los políticos que le fallan.

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